Creatividad

Vorágine

El zapato, inevitablemente, lo traía en mal estado, sería necesario llevarlo a remendar. Mientras bajaba la cuesta, la correa del bolso se rompió, el ruido fue seco, pensé que se habrían hecho añicos el ebook, el móvil o el portátil. Tal vez hubiera sido mejor colocarme el teléfono en el bolsillo del pantalón, por tonto lo puse en donde no debía. No lo abrí para ver si todo estaba en perfecto estado, más bien me apuré en recogerlo, de mala forma llegué al portal, abrí la puerta; entré.
La calle era un caos, había obras por todos lados. Pasé por debajo de una grúa, lo hice con sumo cuidado, no quería que me cayera algún objeto en la cabeza. Me imaginaba sufriendo un aparatoso accidente por elegir el camino equivocado. Un instante puede marcarnos el resto de nuestra vida. Es curioso, se toman decisiones al azar; luego, cuando se piensa con cabeza fría, esas circunstancias, no tan azarosas, son las causantes de llevarnos por diversos senderos. No pienso demasiado en asuntos de este tipo, tomo las decisiones sobre la marcha, me gusta confiar en la libertad para elegir mis movimientos, disfrutar de esas bondades que todos poseemos, ir por donde quisiera, entrar a cualquier parte, así de diáfano.
Pasaba al lado de gente que hablaba por el móvil, lo hacían en voz alta, uno podía enterarse de sus planes, de las cosas que esperaban, hasta de sus broncas.
Sí, todo está perfecto, te decía, las cosas siempre salen bien, simplemente es cuestión de confiar en nuestras acciones, ya te digo, por eso no se debe dudar. Puntualmente me refiero a…, sí, esa, ¿la conoces?, una excelente propuesta se vea por donde se vea. Desde que me empapé de él, mi vida cambió por completo, comencé a centrarme, amueblé todo lo que había por amueblar. No tenía otra opción, ¿alguna vez has sentido tocar fondo?, yo sí, por eso me detuve en seco y decidí hacerme con esa guía, uno no sabe lo importante que puede resultar tener una, no lo supe hasta que comencé a dejarme llevar y seguir el modelo. Este te aconseja no confundir los mensajes, todo está en el ambiente, a veces nuestros sentidos nos engañan, en serio, no te fíes de ellos, disculpa si te lío.
De repente me interrumpió una señora, estaba intentando mover una maleta, se encontraba en un rellano y las ruedas se habían atascado. Le solicitó ayuda a un tipo, pero no se detuvo, quizás estaría demasiado apurado. Tendría negocios muy importantes por hacer, estaría enfocado en sus asuntos, no me fijé demasiado en él, solo miraba su espalda, no hizo gesto alguno, escuchó y siguió caminando. Esta escena era una representación clara del poco interés hacia el prójimo. No costaba nada detenerse y ayudarla, un par de minutos, no más, eso era lo que yo demoraría. Antes de que me acercara alguien la auxilió y pudo salir.
Mientras seguía el recorrido percibía el desorden en la ciudad. Los atascos, los distintos edificios siendo remodelados, eran parte de la modernidad y causaban problemas, en algunos casos había que cambiar de camino, en otros, había que evitar pisar los restos de las obras, era sumamente importante fijarse bien por donde se iba, sino era probable que uno se llevara una sorpresa desagradable. Sabía evitar esas eventualidades, no era muy difícil, se tenía que estar atento, no perder de vista el rumbo. Esa incomodidad aparente venía bien en algunos casos, había poco tráfico, se podía ir tranquilo por las vías sin preocuparse por evitar a los coches —eso estaba bien—, me parecía cómodo para movilizarme, no tenía que fijarme antes de cruzar de acera.
Son textos sencillos, con lo rápido que aprendes, te los leerás en un santiamén, sin problema. Te ayudará, te lo juro, ahora confío más en mí, me ha sido útil para ver todo de otro modo, deberías revisarlo, en serio, te servirá y serás distinta, yo ansío que a ti también te vaya bien, no quiero…
En una de las plazas había un estrado exhibiendo los colores de un partido político, se escuchaban discursos, pasé de soslayo, no presté demasiada atención por no hacerme mala sangre, no era partidario de sus ideas reaccionarias. Apuré el paso y evité tropezar con los simpatizantes. El espacio era pequeño para una concentración de este tipo.
Mi poca atención no me permitió enterarme de que iba, me encontraba sumido en mis ideas. Las que sí se percataban de todo eran las estatuas, mudos testigos del evento.
En la acera había un par de chicas caminando despacio, por su modo de hablar no parecían de la ciudad, no entendía ninguna palabra, quise adelantarlas; fue imposible, lo intenté un par de veces, no pude hacerlo, hasta que hablé en voz alta solicitando permiso, me dejaron pasar. Parecía que a todos se les había dado por ir despacio y el único que estaba apurado era yo. Dejé atrás a varios viandantes y llegué al final de la vía, estaba cerrada, fue un error ir por ahí.
¿No me escuchaste?, lo siento no hay buena cobertura, espero que hayas entendido lo demás, son cosas que quiero compartir contigo, te aprecio, si quieres te cojo el mismo texto y te lo dejo en la oficina, sí, sin ningún problema. La hora se pasa volando, llevamos varios minutos conversando. Suelo perder la noción del tiempo con facilidad, ya me conoces…

Mitchel Ríos