Opinión

Vía libre

Estamos en una calle cualquiera y no sabemos el nombre; lo primero que hacemos, de forma mecánica, es coger el móvil para obtener la ruta más adecuada a seguir, tenerlo en la mano nos tranquiliza, sentimos la seguridad de llegar pronto a nuestro destino. Para continuar nuestro rumbo debemos permitir que, por medio de un GPS instalado en nuestro equipo, se acceda a nuestra ubicación. Gracias a esta decisión nos proporcionarán las instrucciones necesarias para llegar a nuestro destino sin problemas.
Después de terminar esta pseudo aventura, podemos acceder a la información del trayecto: la distancia recorrida, los pasos dados y el tiempo utilizado, además, tenemos la posibilidad de guardar esta información para usarla en otra ocasión. Todo esto en pro de nuestro bienestar.
La tecnología está por todas partes, nos hace la vida más sencilla y, además, su misión es hacer que cualquier tipo de actividad sea más cómoda, por ejemplo: la de encontrar una calle. Hay diversos ensayos que abordan este tema, la mayoría se centra en descubrirnos sus bondades. No obstante, los textos que muestran el lado oscuro de la misma, casi nunca tienen la misma difusión, pues, no se suele dar cabida a voces discrepantes en el mundo informatizado.
Una persona se compra un móvil y lo primero que hace es conectarse a la red, desde ese momento su interacción con el terminal estará siendo monitorizado de forma silenciosa. Cualquier dispositivo inmerso dentro del Internet de las cosas es un espía en potencia, aunque, como alegan los programadores, por medio de la información que obtienen se nos brinde un mejor servicio.
Las compañías desarrolladoras del software con el que funcionan nuestros aparatos tecnológicos, dedican tiempo en adecuar su propuesta al gusto del cliente final. Para ese cometido, convierten a los consumidores en testadores, con ello sus versiones beta pasarán a ser las definitivas a corto plazo, gracias a utilizar la información y el uso que realizan los clientes. Ser parte del proceso es gratificante para los participantes; tendrán ciertas herramientas que no disfrutará el resto.
Usualmente cuando instalamos una aplicación, se nos piden ciertos permisos (acceso a la memoria interna, al micrófono, a la cámara), a veces, porque nos pilla apurados le damos sí a todo, en ese momento dejamos por los suelos nuestra privacidad, sin embargo, en este caso, nosotros damos los permisos, las quejas de varios consumidores residen en los programas que vienen pre instalados en los dispositivos que compramos y no nos dan la opción de elegir. Por eso, se solicita que esa manera de actuar sea más clara.
Como muchos disfruto de las bondades de la tecnología, pero aterra que un programa sepa en donde estoy, por donde tránsito y qué lugares visito —soy consciente de lo invasivo de muchos de estos dispositivos—. Varias veces he querido deshabilitar esta opción de seguimiento, pero, mediante un cartel, se informa que la experiencia se puede ver perjudicada y, no solo eso, si queremos bloquear el rastreo de nuestros movimientos en la red, nuestro asistente personal —así se le llama—, dejará de funcionar. En pocas palabras, para seguir brindándonos una experiencia integral tenemos que dar vía libre a sus solicitudes. Por eso, yo no doy más información de la que facilitaría a un desconocido.

Mitchel Ríos