Opinión

Una peli antigua

Dando vueltas por internet, me encontré con un artículo que hablaba de una película que este año ha cumplido 46 años, no la tenía presente y gracias a este texto pude recordarla, esta obra no es otra que Rocky I, la ópera prima de un joven (en aquel momento) Silvester Stallone, era el año 1976. Cuando la vi por primera vez era una realización que no pasaba de las dos décadas de haber sido estrenada, la ponían por las nubes, ya que representaba con una cruda realidad la vida de un boxeador novato.
Como dije, no la tuve presente hasta que encontré la publicación en el muro de una red social que giraba en torno a ella, en dónde había una pequeña reseña, dando unas cuantas pinceladas, sesudas, sobre lo que había significado el estreno de la obra escrita por Stallone y dirigida por John G. Avildsen. Asimismo, solicitaba opinión a los usuarios, en tal tesitura se me dio por participar.
Indiqué que es difícil valorar realizaciones de este tipo, ya que se ha convertido en un clásico con el paso de los años.
La vi de pequeño en un televisor en blanco y negro, a pesar de haber sido filmada en color, por eso tuve que imaginarme la cromática de las imágenes, no obstante, aún con esas limitaciones, me encandiló por su propuesta: La historia del perdedor que, por azar, consigue la oportunidad de su vida, enfrentarse al campeón del mundo de boxeo.
En su desarrollo, cuando le proponen el lance, se entrena de forma aficionada y, aunque nadie da nada por él, consigue hacerle frente, ser un digno rival. Contra todo pronóstico aguanta todos los rounds y no cae noqueado a las primeras de cambio, al final pierde el combate, pero deja una buena impresión, da la lección de que lo importante no es ganar, sino demostrarse que uno es capaz de dar la talla a la oportunidad que se nos presente.
En tal sentido, me imaginaba tomando el lugar del personaje, era maravilloso poder abstraerme y creer que yo también sería capaz de dar la talla ante una oportunidad así, no dejando que las dificultades me vencieran, saltando los obstáculos y logrando salir airoso. Con el tiempo la vi tantas veces que llegué a memorizar cada uno de los diálogos y con esto me divertía, también sabía en lo que devendría cada escena que observaba en pantalla, esto me servía para ejercitar mi inventiva.
Fue curiosa la manera en la que me encontré con la reseña de la película del garañón italiano, ya que simplemente pasaba por ahí, no tenía planificado detenerme a leer esas líneas.
En cierto modo, recordar lo que significó para mí, me hizo sentir bien, es como si remontarme a ese momento pasado (una etapa simple, sencilla de mi vida), me reconfortara, me resultara interesante, y aunque no la veo igual en la actualidad, siempre que vuelva sobre ella, hará que me retrotraiga a los años que tenía cuando la vi por primera vez.