Creatividad

Una fuerza de la naturaleza

Llevaba varios días dándole vueltas a varios asuntos, aunque trataba de hacerse el fuerte, en la soledad de su habitación se imaginaba conversando con esa fuerza de la naturaleza que aparecía y desaparecía cuando le daba la gana, cogía un boli y un papel para redactar una carta, aunque después terminaría rompiéndola, por lo menos le servía de catarsis.
Mi vida actual no es perfecta, pero tiene un rumbo, he dejado de hacerme preguntas tontas.
La rutina me mantiene ocupado, no tengo tiempo para pensar. Hace unos días decidí contactarte —por eso te escribo—, no sé cómo se me ocurrió, porque me prometí no volver a hacerlo, lamentablemente no cumplí mi palabra, muestra de ello es este escrito. Esto solo se compara a una enfermedad, es difícil lidiar con estos impulsos. Hay días en los que me miento y me digo que aprenderé a vivir con este mal, pero es imposible, no se puede luchar con un malestar que te carcome por dentro.
Debí dejar el pasado en su lugar —no escribirte—, mejor no removerlo, sin ser llamado al presente innecesariamente.
Mis fantasmas estaban ahí, no molestaban, no logré transformarlos, creo que al final terminaron transformándome. Ahora yo soy ellos, puede parecer una incoherencia, pero dentro de estas líneas, estos están a flor de piel.
A veces imagino que te acercaste a mí porque no tenías nada mejor que hacer, querías espantar la soledad con mi compañía. Eras consciente del poder que podías ejercer en mí, me calaste al instante. Es verdad, ante ti no tenía voluntad, hacías y deshacías, tú soltabas el anzuelo, yo picaba. La historia siempre se repetía. Llegabas y ponías mi vida de cabeza, eres una fuerza de la naturaleza.
Me daba miedo saber que podías dominarme de ese modo, ante ti quedaba en evidencia, sabías mis fortalezas y debilidades, podías manipularme a tu antojo. Contigo perdía el control, mi estabilidad emocional, ante ti, se derrumbaba, te aprovechabas del deseo que producías en mi mundo.
Mientras escribo pienso en nuestras charlas. En una dijiste que no me acostumbrara a lo que no iba a durar, las escuché, pero no les presté demasiada atención, me obnubilabas y mis sentidos se veían mermados. En esa oportunidad no fui consciente de lo que querías decir, estaba centrado en disfrutar, sin embargo, hoy siento que era una profecía, me habías desvelado tus intenciones y no me preparé, eso me lleva a pensar que solo fui un pasatiempo, nunca signifiqué nada para ti, por eso te fuiste sin despedirte, por eso volvías y dejabas todo destruido. Era cómoda tu posición, aparecías, ponías mi patas arriba, tumbabas todas las certezas que tenía para con mi destino, me hacías dudar de todo, como si el camino que seguía no fuera el indicado, me sacabas de ese orden y desaparecías. Nunca te hiciste responsable de tus acciones.
En ocasiones me gustaría decirte de viva voz, no tengo porqué mendigar tu atención, si te fuiste, tus razones tendrías… y agregar que nunca estuviste aquí, me hiciste vivir dentro de un espejismo, una mentira. Pero no diré nada de esto, pues tengo miedo de que estas palabras se conviertan en la llave de algo peor y me dejen roto después de decirlas.
Aún recuerdo, cuando después de … años apareciste de nuevo, fue a primera hora de la mañana y como si nada hubiera pasado, me dijiste: buenos días.
Nuestras vidas eran diferentes, pero traté de pensar que nada había cambiado. Me quise mostrar como si fuera aquel que te conoció la primera vez, es más, cuando quisiste soltarme una milonga te dije que pensáramos en el presente, era mejor mirar hacia adelante, no vale la pena romperse la cabeza de ese modo. En cualquier momento cambiarías de opinión y te irías, por eso, solo quería abrazarte y dejar de lado cualquier idea que pudiera alejar las buenas sensaciones.
Siempre te gustó la intensidad que te demostraba, según tú era mi mejor cualidad, hasta la celebrabas, porque sentías que te superaba en ímpetu. Me decías: Pocas personas suelen comportarse de ese modo, usualmente el tiempo hace más agrio el carácter; tú eres diferente.
Me sentía halagado, mas, ¿de qué servía poseer una cualidad así?, si cada vez que desaparecías me dejabas desanimado, hecho polvo…
Ahora estoy pensando en ese pasado que no debí tocar, no debía traerlo al presente, eres una fuerza de la naturaleza, tu comportamiento es difícil de predecir, por eso la historia se volverá a repetir. Pero en esa ocasión no me sorprenderá, estoy más curtido en nuestros devaneos, sin embargo, la primera vez me pillaste por sorpresa, me dejaste bajo mínimos, fue como si un seísmo remeciera todo, dejaste todo en escombros.
La idea de tener a alguien que puede traerse abajo mis barreras, me seduce, sabes hacer que pierda el control, me haces emocionalmente débil.
Dentro de mí sé que nos volveremos a encontrar, por eso me imagino diciéndote cientos de frases, tengo varias cosas para contarte, conocí a Sabina, tal vez no te importe, pero lo cuento, porque a ambos nos gusta, eso y más, sin embargo, espero que la próxima vez no sean tantos años, tendré para ese entonces…, no, me confundí, tendré…, seré más viejo y tú también.
Leyó lo que había escrito, le pareció tonto y mal redactado, tenía incongruencias. Rompió la hoja y la tiró a la basura.

Mitchel Ríos