Creatividad

Un formulario

Ojeó el borrador en la pantalla, a pesar de ser más o menos satisfactorio, no se sentía conforme con el resultado. Consideró que haciendo algunos ajustes aún podía quedar mejor, por suerte —se dijo—, era un borrador, este se podía retocar las veces que fueran necesarias hasta llegar al punto deseado, si fuera el caso podría rehacerlo —esperaba no llegar a esa situación.
Para poder elaborarlo se dedicó a leer un manual, en él daban indicaciones detalladas para no perderse en las anotaciones, enseñando la forma correcta, sin exponerse a errores innecesarios.
No se sentía capaz de poder hacerlo, pero comprendió que no era tan difícil, lo único necesario era tener la disposición para adquirir nuevos conocimientos.
En un primer instante le pareció que las recomendaciones estaban en chino, por más que se esforzaba no eran legibles, más bien, conforme avanzaba, se volvían más oscuras, debido a que se encontraba con signos irreconocibles que ayudaban poco para dar con su significado.
Antes de continuar se sintió como un principiante, no se movía a su gusto y tenía que seguir las pautas, paso a paso, despacio, sin saltarse ningún punto. Cuando comentó que se encargaría él mismo de aquella elaboración, le indicaron que el mejor camino era el más largo, el que implicaba revisar cada palabra que se escribía.
Hacer eso, el borrador, no era difícil, simplemente era necesario volcar los datos no incorporados de forma manual.
Después de meditar en lo intrincado de buscar determinadas claves, pensó en hacerse con un compendio de apuntes, así no iría a ciegas, sino con la certeza de llegar a buen puerto, incluso se ahorraría tiempo y podría ir directamente a las posiciones correctas, sin demasiados aspavientos, ni giros improductivos: iría al meollo del asunto.
Esperaba que con lo aprendido su recorrido fuera más certero, a fuerza de leer y guiarse por las recomendaciones, algo le habría quedado —se dijo—, por lo tanto, la siguiente vez sería más ágil, no se vería entorpecido por su inexperiencia, tampoco tropezaría en espacios innecesarios.
Intentó no equivocarse, completar el bosquejo, aún podía ajustar algunos pormenores.
Un conocido le dijo que no había problemas en arriesgarse, se podía ficcionar con datos justificables, pegados a la realidad. Le explicó el método para hacerlo y el estilo que aplicaba. Rellenaba todo y seguía con el proceso, si saltaba algún problema lo obviaba, por defecto, en ocasiones, el sistema entraba en bucle, esto no significaba que no estuviera bien. Sí te pasaba eso tendrías que reiniciar el trabajo, había una forma de restaurar la sesión, pero, en ese momento, no la recordaba, cuando tuviera tiempo le mandaría una captura, indicando los espacios en los que tendría que centrarse para recuperar la información.
Luego de ese consejo tomaría su destino en sus manos y lo cumpliría con sumo cuidado, sentía que si se implicaba el producto sería bueno.
Su borrador estaba terminado, había cogido forma, dudó entre continuar el proceso o guardarlo para otro día, pero se decantó por seguir, no quería dilatar más el procedimiento. Si estaba bien todos saldrían ganando y se reconfortaría con su logro, con su pericia a la hora de empezar nuevos proyectos, no sintiéndose amilanado por lo desconocido.
Lo observó y notó que algunas líneas le chirriaban, había marrado su obra. Se sintió dubitativo, ¿y sí no valía para eso?, tras aquella incógnita se repuso y se dijo que él era capaz de sacar adelante todo, nada lo detendría.
Tras revisar varias veces más la pantalla, y rectificar algunos errores, sintió que su declaración estaba concluida, la firmaría y entregaría, después de hacerlo se sintió aliviado, se había quitado un marrón de encima, ahora le tocaba esperar a que nadie inspeccionara lo consignado, en aquellos folios virtuales, si tenía suerte, luego de 4 años, sus errores prescribirían, seguiría con su vida, tranquilo.