Creatividad

Síntoma

No sé por dónde empezar.
He pensado durante mucho tiempo las palabras que iba a decir, el modo en el que pensaba abrirme, sin embargo, una vez aquí, no sé cómo hacerlo.
Siempre he tenido reticencia a hacer estas cosas, me explico, hablar de lo que a nadie más le interesa, solo a mí. Quizás solo sean tonterías mías, ideas que tengo interiorizadas y considero verdades absolutas, lo peor de todo es que sé, perfectamente, que mucho de lo que digo son falacias, mentiras que me he repetido miles de veces con la esperanza de que… usted ya sabe.

Sigo sin… por dónde empezar, sabes, creo que aún no tengo la suficiente confianza, no me siento en mi hábitat, me siento inhibido.
Sé qué si estoy aquí es porque me cansé de estar viviendo a la sombra, sufriendo un síntoma que tarde o temprano se haría más difícil de sobrellevar.
Hace poco (digo poco, pero fue más, no sé cuánto tiempo llevo aquí) estuve viendo un documental, como una forma de prepararme para hoy, era sobre un personaje famoso, cuyas ideas aún hoy se siguen tomando en cuenta, aunque han sido, en muchos casos, dejadas de lado por su escaso rigor científico, sin embargo —y esto es lo que me fascinó—, fue el primero en hacerse preguntas sobre hechos que todos daban por sobrentendidos, nadie, hasta que llegó él, se detuvo y meditó aquellas circunstancias. Para su época fue vanguardista, abrió un sendero que muchos siguieron, por eso fueron importantes sus aportaciones.
Tras concluir pensé en lo fundamental de sus interrogantes, si no hubiera sido por él seguiríamos en el oscurantismo, viviríamos mirándonos únicamente la nariz.

No sé con qué palabras empezar. He pensado durante la noche. Me despierto sobresaltado en las madrugadas, no dejo de mirar la ventana y como, de forma temerosa, la luz trata de atravesarla. Se me ocurren muchas cosas, si tuviera un papel y un lápiz a mano haría un croquis con mis ideas. Mientras vuelvo a dormir, intento repetirme mis ocurrencias para que, cuando me sea posible, más adelante, las pueda llevar a cabo, pero sabe… todo eso se me olvida, no dejo de creer que son ideas magnificas, o que por lo menos lo fueron, pero ya no sirve de nada tratar de recordar, pasaron a ser parte del olvido, aunque, sinceramente… no recuerdo porque estoy hablando de esto.

Volviendo sobre lo del sabio, ¿No ha pensado como sería el mundo si no hubieran existido ese tipo de personajes?
A veces pienso en cómo sería un mundo así, sin embargo, mi imaginación no da para tanto. Especulo sí, pero mis elucubraciones no pasan de ser solo eso, no obstante, cuando estoy somnoliento creo que encuentro respuestas, pero para variar, las olvido.

Estoy aquí porque me dije que quería ser diferente.

¿Cómo decirle a la persona que quieres que cuando te enfadas no eres tú? Es difícil de entender, incluso pueden creer que estás mintiendo, si a mí me dijeran algo semejante, pensaría eso, no puede ser verdad, es una de las cosas más pueriles que he podido escuchar.
A veces parece que fuera un sueño, uno malo, uno de esos que te hacen despertar sobresaltado, pero, no puede ser —me digo—, estoy viviendo ese momento, estoy ahí sufriendo lo peor de mí.
Por un momento dejo de tener el control, paso a ser un simple espectador, es como si dejara de estar en primer plano y pasara a uno subalterno, siendo testigo de todas las tonterías que profeso, no puedo decir que no sea yo quien lo hace, es una parte de mí, la que odio, quien echa a perder las cosas buenas que me pasan, a veces creo que mi peor enemigo soy yo, siento que los fantasmas que llevo dentro por momentos se descontrolan y estropean, como dije, todo lo bueno que pasa.
Me hubiera gustado llegar a ser un personaje famoso, que estudiaran mi vida, que cada acción fuera analizada desde distintos puntos de vista por mentes notables, así como el documental de ese tipo genial, sacando a relucir mi lado más creativo (eso sí, en el que todo fuera perfecto), que fuera un referente que todos consultaran para hacer del mundo un lugar mejor.

Pero ya ve usted, mi otro yo, si así se lo puede llamar, es el que me tiene aquí, no es un monstruo, sigo siendo, en cierto modo, yo, porque, aunque no quiera reconocerlo, sigo siendo yo quien formula las sentencias, las palabras hirientes, quien comete los actos deleznables, aunque, como dije, estoy en un segundo plano, de repente ese fue el problema, cruzarme de brazos, no hacer nada.
Lo mejor hubiera sido no permitir que se cargara todo lo que construí, hubiera sido mejor decirle a esa parte de mí que no tomara el control, que me dejara en paz, que me dejara vivir tranquilo, en especial aquel día, ese día que me atormenta, no sé cómo permití que traspasara esa línea que me dije que nunca…
Al inicio parecía que era como otras veces, que pasaría y volvería a la normalidad, sin embargo, se salió de control, dejé, permití, que ese ser, al que temo, se apropiara de todo, destruyera lo que tanto me costó construir, al final demostró que solo siente odio por mí, cuando, como dije, traspasó esa línea, me arrebató lo que me daba estabilidad emocional, aunque pensándolo bien, eso era lo que quería desde siempre, sin esa estabilidad puede tenerme en sus manos, llevarme a donde se le antoje… atormentarme.

Ahora sé que no sirve de nada seguir hablando, tampoco lamentarse.

Su sesión ha terminado por hoy, recuerde que la próxima es en dos semanas, no falte. Hoy hemos conseguido avanzar unos cuantos pasos, tal vez, si sigue así, lograremos que la pena le sea conmutada, pero el tiempo juega en contra…