Creatividad

Memeces

Los cables pasaban sin cesar; en los claroscuros de la escena se podía deducir que eran de colores. Por un momento imaginó qué pasaría si, de repente, se producían una serie de catástrofes: tenía lugar un cortocircuito, se generaba un incendio o se enganchaban como alambres a uno de los vagones, a eso se le podía añadir, también, que le daba temor que se les viniera el techo encima. Eso sí sería la hecatombe definitiva, mejor dejarlo ahí —se dijo.
—No sé por qué no dejo de pensar en la película Destino final…
—Quizás la viste ayer o la emitieron uno de estos días.
—Lo que sea…
—Una peli muy mala, por cierto.
—No considero que sea mala, está enfocada para un grupo de gente específico, nada más.
—Qué suerte no pertenecer a ese grupo.
—En fin, como sea, mi propósito no era empezar a hacer una argumentación de si era buena o mala…
—Dispara entonces…
—Tu eres como los british y su: shot…
—Claro, con su: First shot, ask questions later…
—La primera vez que leí esa frase fue en una película de Tarantino y desde esa oportunidad en adelante, varias veces más
—Basta que leas o escuches algo para que se te presente sin parar, deberían hacer una ley para ese tipo de acontecimientos.
—¿Una como la de Moore y la tostada?
—¿La ley de Moore o la de Murphy?
—Qué más da, ¿ambas son leyes o no?
—Son leyes, pero cada una va formulada en distintos campos…
—Cualquiera se puede equivocar ¿no?…
—Todos nos podemos equivocar, pero no en cosas tan simples…
—Corrijo entonces, ¿Cómo la ley de Murphy?
—No, aquí la información no cae del lado de la mermelada —dijo mermelada porque decir mantequilla era una respuesta demasiada obvia—.
—Deberías de ponerle un nombre y patentarla…
—Sí, sería «La ley del Vago…»
—Venga ¿te estás quedando conmigo?
—No.
—Pues no entiendo…
—A ver, sería la ley del Vago, porque solo un tipo que no tiene nada que hacer se puede dedicar a buscarle tres pies al gato…
—No creo que eso sea ser…, considero que estarías poniendo en practica la observación, eso no sería ser vago…
—Para ti y para mí, para el resto no…
—Entonces dirían lo mismo de mis observaciones…
—Confirmado, somos un par de vagos…
La gente subía y bajaba incesantemente, en algunas paradas subían en tropel, en otras, a lo sumo, una o dos almas.
—No terminaste lo de la película.
—Si me distraes con tu ley vaga, ¿cómo quieres que continúe?
—Sigue en donde te quedaste…
—Vale —trató de recordar lo que había contado hasta que fue interrumpido, para su buena suerte, como no era de ver demasiadas pelis se le hizo fácil recordar—, cómo te dije, pensaba en destino final…
—Cierto, cierto, en esa peli mala…
—La imagen que tengo de esa cinta es el final, no sé cuál, si en la primera, la segunda…
—¿Cuántas hay?
—Ni idea, solo he visto una y fue porque la echaron en la tv…
—Pensé que habías dicho que no recordabas en dónde…
—Hasta ahora, que me vino como una epifanía…
—Venga, continua, mentirosillo…
—Solo tengo una imagen grabada…
—Das demasiadas largas, venga, no tenemos mucho tiempo…
—Cierto, ¿Cuántas paradas te faltan?
—Hoy seis…
—Pensé que tres…
—Sí lo sabes ¿para qué preguntas?
—Por preguntar no se pierde nada…
—Tampoco se gana…
—¿Estamos entrando en bucle o parece?
—Venga, no te disperses, continúa.
Algunas veces era gracioso ver como hacían levantar a la gente de los asientos reservados. Siempre había algún despistado qué, por inconciencia o por tocar las pelotas, se sentaba y no tomaba en cuenta las indicaciones que estaban escritas en un cartel de color azul.
—En la parte del final, cuando los protas se salvan de una muerte segura, de repente, se ve una imagen de una rata encima de los raíles, al pasar uno de los vagones, por encima de ella, descarrila y eso genera una sucesión de hechos desafortunados, imagino que todos mueren…
—¿Algunos se salvan?
—No sé, porque eso sucede al final de todo…
—¿Me acabas de contar el final?
—Disculpa por el spoiler…
—No, nada de disculpas, me has chafado el visionado de una película que no pensaba ver en mi puñetera vida…
—Tú y las puñetas, tu tema favorito…
—Como otro cualquiera.
—Pensé que gracias a mi buena descripción te animarías a verla…
—En todo caso vería la parodia, por lo menos no se toma demasiado en serio y se burla de todo…
—Después me conminas a no dispersarme.
—Ya sabes… that’s life…
Otras veces se veían espectáculos dignos de una puesta en escena en alguno de los mejores teatros del mundo, pero la gran mayoría no estaba de acuerdo con eso, cuando pasaba el artista, con su sombrero en mano, a pedir una colaboración, nadie se metía la mano en el bolsillo, todos hacían como si fuera invisible, como si se tratara de alguien a obviar, como si su actividad no mereciera el reconocimiento, como si estuviera vagando entre trenes por simple gusto o por ver la cara de los presentes.
—Desde esa vez, no dejo de rogar para que no haya ratas en los rieles por dónde va el tren al que subo…
—Pierde cuidado, aquí las ratas están famélicas, no son como las americanas que, como en la peli, pueden ocasionar un descarrilamiento…
—Lo bueno es que la crisis nos afecta a todos.
—Sí, incluso a las ratas.
—Me acabas de quitar un peso de encima, era un problema casi existencial el que me estaba generando…
—Con ficciones te generas problemas existenciales…
—Pueden llegar a hacerse realidad…
—Sí, claro, una rata, venga ya, pareces un cateto creyendo todo lo que ves en la televisión…
—No creo todo, pero no sé, en el caso de que se dé la posibilidad ¿qué haríamos?
—Vendría «Súper ratón» a salvarnos, ya puestos a divagar…
—No divago, simplemente hay imágenes que te hacen pensar…
—Pues no pienses demasiado y métete en la cabeza que eso solo pasa en Hollywood…
—Hay cosas que pueden parecer tan reales, en serio, a ti también te pasará con algunos temas, no creo que seas escéptico para todo, dentro de ti habrá algo que te inquiete…
—Sí, hay algo que me inquieta…
—Acerté…
—Tendré que hacer malabares para poder bajar, eso me inquieta.

Mitchel Ríos