Ensayo

La Celestina


La celestina, escrita en el siglo XV por Fernando de Rojas, fue inspirada por unos folios encontrados en Salamanca (lo que conforma el primer acto de la obra de teatro). La buena vena de escritor, que poseía, dio como fruto una excelsa obra materializada en tinta y representada por varios personajes jocosos, sabrosos. A decir de Miguel de Cervantes: «Rojas supo ver en la Celestina la divinidad que ella contenía».
Doña Celestina, vieja alcahueta, bruja destacada del lugar, no conoce la palabra imposible cuando es bien remunerada por su trabajo, logra entrar en donde ni el mismo demonio podría hacerlo. Su negocio se ha visto perjudicado por los cambios en el ambiente, recuerda constantemente como era en los tiempos en que era joven, le gustaba más las cosas que sucedían durante el reinado de Enrique IV de Castilla que las que acontecen en el reinado de Isabel la Católica.

Calisto, un joven noble que vive del alquiler de sus tierras, holgazán e impuntual, solicitará sus servicios porque Sempronio al saber de lo que adolece su señor la recomendará por la experiencia y veteranía que posee en solucionar ese tipo de entuertos y porque en cuestiones de delirios tiene la cura adecuada, por ser la más antigua en esos quehaceres.
Sempronio es un personaje resignado con su ventura, interesado y miedoso, no le interesa tanto el afecto que pueda tenerle su amo, lo que él busca es su interés personal, egoísmo, no cree en la buena fe de su jefe, el recuerdo de anteriores patrones a los que ha servido han hecho de él un descreído de la gente que nace con el halo de nobleza. El encanto que producirá Melibea en el joven galán será una oportunidad valiosa que tratará de aprovechar al extremo, marcando su suerte y la de Pármeno, personaje que muere sin pena ni gloria, quizás es el que más nostalgia causa por el hecho de haber sido sonsacado por el par de rufianes.
La mujer longeva embrujará a Melibea con las mañas propias de su oficio, encomendándose a Belcebú y a cuanto demonio tenga que hacerlo, para saciar la pretensión codiciosa de hacerse con una buena cantidad de dinero y vivir holgadamente por el resto de sus días. 
El tema sustancial del escrito gira alrededor de lo pedagógico, como toda obra educativa, exhibe en el discurso del acto final ese sentido didáctico, la perorata de Pleberio es el fin último, la moraleja de la historia, la propuesta del autor. Esta máxima trae consigo la justicia poética, todo acto tiene un efecto, la avaricia y la lujuria (pecados capitales) devendrán en muerte. En este punto la obra se impregna de todo el halo religioso, lo cristiano (buen camino) triunfa sobre lo profano (el camino desviado), el camino a Dios está reservado para las almas que saben guardar sus preceptos. Calisto, Melibea, Celestina, Sempronio y Pármeno perecen sin haber arreglado sus cuitas con su creador (en pecado mortal). Los sujetos fallecidos han estado directamente implicados en el contubernio, perecen de mala manera, sin embargo, la iniciadora de todo el dilema morirá de forma voluntaria, al ser reconocida como la causa del caos de la comunidad en las diatribas de Elicia y Areúsa (meretrices), pretende normalizar al universo y continuar con su destino.
La presente obra es significativamente enriquecedora, como lector produce ese goce que toda obra genialmente creada nos regala, marca un hito en el quehacer dramático, acicate de muchos creadores que la han tomado como modelo, propuesta curiosa, novedosa. Rojas fue un autor que rompió con las normas y produjo una nueva manera de presentar a los personajes, humanizados, con dudas, defectos y problemas existenciales. Cuando revisamos y/o leemos determinados géneros literarios damos por sentado que siempre se realizaron así, perdemos de vista que en algún momento alguien se replanteó el hecho de tener que ceñirse a determinadas normas y marcó tendencia al crear nuevos puntos de partida para el quehacer literario, el arte que tiene como materia prima las palabras y plantea en la intertextualidad su riqueza referencial, evoluciona constantemente. En esta obra no existe el héroe como tal, los personajes son dueños y hacedores de su propio destino por las decisiones que toman, escuchan la voz de su demonio interior (la conciencia), y su camino es más espinoso que el de los antiguos personajes latinos, para cada acción tienen el oráculo que les dirá lo que tienen que hacer, antes que tomar decisiones saben obedecer órdenes, lo que allana el camino porque no se hacen responsables de lo que pueda acaecer y podrán quejarse del Dios que no fue bueno con ellos, y en el altar habrán de quemar el anatema que será justificado por el disgusto de los dioses, y el hombre sí los sufre el Dios es él.
Esta obra es una visión particular de una era, parodia de los amores cortesanos (amores de juventud). Critica entre líneas al sistema establecido, imagen desdibujada de la sociedad de su época, se burla del amor idealizado (amor loco que locuras comete), banaliza la pasión centrándose en el deseo (líbido), apetito que al ser satisfecho mella los bríos del amante que ha sido complacido, arrebato insano de mocedad. El amor mal venido, por una mezcla de conspiraciones, traiciones y engaños, no logra salir triunfante ante los avatares de la diosa fortuna.

Mitchel Ríos