Opinión

Intranquilidad

Acabo de ver una película de Hitchcock, La soga, una producción que no llega a la hora y media. En ese corto lapso logra plantear una tesis y desarrollarla, gracias a su maestría para dirigir es más que suficiente (cualquier otro hubiera utilizado más metraje, alargándola innecesariamente para contar lo mismo). Por encima de ese interés que me causó, lo esencial fue un planteamiento que me hizo sobresaltar: ¿Cómo convivir con alguien que te considera inferior en todos los aspectos?, es la pregunta que me dejó, su sola formulación me inquietó, luego me sosegué porque me convencí de que no dejaba de ser ficción, ¿acaso el cine no se basa en ella?
Rope (Alfred Hitchcock, 1948) es la primera obra en color del realizador británico. Se enfoca en analizar el comportamiento del ser humano, exhibiendo los más bajos instintos y la crueldad de nuestra especie cuando es despojada de los convencionalismos que damos por hechos al vivir de forma civilizada, en la sociedad.
Está realización muestra, grosso modo, el comportamiento deleznable de unos seres que se creen superiores a otros. En este caso no es la ley del más fuerte, sino la ley del más inteligente (o de aquel que se toma por uno), en desmedro del que, aparentemente, es tonto (o es juzgado como tal, por aquellos que se sienten dueños de un intelecto más alto).
A causa de la malinterpretación y tergiversación de postulados filosóficos, esta supuesta clase dominante se cree por encima de todo (del bien y del mal) y dueña del destino de los que están, desde su perspectiva, peldaños por debajo de su posición.
De este modo se percibe que la interpretación retorcida de una idea puede ocasionar terribles efectos, llevándonos con ella al desastre, porque se retuercen planteamientos que no aspiran a destruir sino a crear: el fin de toda acción tiene que ser la vida, la supervivencia, cualquier otro sentido es sencillamente intolerable y no puede tener cabida en nuestro mundo.
También señala el peligro de determinados discursos que ensalzan argumentos que deshumanizan al otro, lo que da pie a tratarlo como si fuera un trozo de carne, generando, de este modo, juicios erróneos y prácticas sustentadas en el odio (intolerancia), cuyo fin es hacer desaparecer lo distinto, dejando solo a los que consideran sus iguales.
Tras ver esta obra queda en evidencia que el suspense se mantiene hasta el final gracias a su atmósfera teatral. El ambiente que, sin lugar a dudas, proporciona este artificio al desarrollo del relato, es uno de sus elementos fundamentales (de otro modo no funcionaría, pues tendría que cambiar el registro de sus personajes).
Asimismo, el escenario elegido (un apartamento) otorga elementos dramáticos, tan intrigantes como graciosos, por lo limitado del medio en el que transcurren los hechos sustanciales de la cinta. Esta cualidad, minimalista, realza el progreso de la narración. Somos testigos de todo lo que está aconteciendo, de igual modo, los planos utilizados por la cámara consiguen empaparnos con su ilusión. El gran acierto del director es usar la simplicidad de los elementos circundantes del decorado para otorgarnos una realización, ora previsible, ora inquietante.

Mitchel Ríos

Lume

Agli