Opinion

El ocaso

La filosofía está en decadencia –dice un gran letrero pegado en la pared- porque los estudiosos se han ido encerrando en lugar de hacer disertaciones al aire libre, atrás quedaron los tiempos en que pensar requería salir de la comodidad para enfrentarse a debates y argumentar lo que se planteaba. Durante años se persiguió a al librepensador y se le señaló por contar con las herramientas para contradecir los postulados planteados por la costumbre, ir en contra de lo establecido lo hizo presa de aquellos que odian las nuevas ideas.
El medio se está imponiendo, todo se está informatizando en aras de abrazar el avance tecnológico y no darle la espalda, la creación de conocimientos se está haciendo virtual, el intelectual se sienta delante de un ordenador, no hay un interlocutor sino una pantalla. El día en que se imponga definitivamente todos pensaremos igual, no habrá nada distinto, nadie tendrá una voz disidente porque no se sabrá que es lo peculiar; se cumplirán las profecías de la ficción, seres humanos alienados en serie, guiados por el gran hermano, sin acceso a libros que puedan prepararlos. El modelo educativo suprime los cursos de letras, arguye que son una carga lectiva innecesaria, prefiere cualquier elemento contrario a lo humanístico, busca aniquilar la invención de nuevas nociones, su importancia dentro del andamiaje cultural ha ido perdiendo fuerza, quedando relegados a un espacio marginal. La educación se vuelve monótona, se repite lo mismo una y otra vez, negando a la imaginación cualquier tipo de autenticidad, se olvida que la base fundamental para crear es el ingenio, se niega la innovación, imponiendo sistemas anticuados, aprehendemos ideas a fuerza de repetirlas, como si de fórmulas matemáticas se tratara. El afán positivista quiso teorizar sobre el objeto humanístico para equipararlo al de las ciencias y así, hacerse un espacio en el canon cultural, pero olvidó que el fin primordial de pensar es buscar los sentidos que se pueden generar a partir de lo abstracto, no se trata de una receta exacta. Comenzó a realizar patrones para hacer razonar de forma mecánica, logrando inculcar en el educando la reflexión de que todo ha sido concebido, no se puede erigir nada nuevo, la época de las grandes mentes ha pasado, todo está en decadencia.
El dispositivo cultural quiere crear gente sin voluntad, quiere perjudicar el entendimiento, en perjuicio del desarrollo y hará que no estemos capacitados para los cambios.

Mitchel Ríos