Opinión

Diversidad

Las bases de las interacciones sociales se encuentran en la diversidad. Salir al mundo ayuda a romper nuestras barreras mentales construidas a través de los años a causa de nuestra experiencia. Solemos tener prejuicios por desconocimiento de lo extraño, lo que no está cerca de nosotros.
El lugar de donde procedemos nos marca, somos lo que hemos vivido, lo que recordamos, a partir de todo eso se han forjado nuestras ideas. Esa manera de pensar nos predispone a juicios, a percibir lo externo y a profundizar la manera en la que nos acercamos a la realidad.
Mis inclinaciones no son mejores ni peores que las de mi vecino, entender ese aspecto de las diferencias es esencial para saber interactuar en el medio, no podemos ser cándidos y pensar que todos tienen los mismos gustos que nosotros. Ciertos iluminados quieren que seamos idénticos en todo, pensemos de forma similar, caminemos al mismo paso, además de pintar al medio del mismo color, el color de su agrado. La riqueza de nuestra naturaleza reside en la diversidad, sería aburrido vivir en un mundo en el que todos pensáramos de la misma forma. De lo diferente se aprende, se enriquece nuestro mundo, se amplían nuestras perspectivas.
La interrelación es una constante necesaria, es importante dejar de lado el ostracismo de la soledad. En determinados momentos estar solo puede hacernos bien, a veces requerimos de un espacio, sin embargo, el tiempo en compañía suele ser más gratificante, solamente así se tiene con quien debatir, intercambiar pareceres; mejorar en varios sentidos. Dos personas pueden estar delante de un mismo objeto y tener percepciones distintas; el juicio que realicemos se basará en nuestras ideas previas y en las representaciones que poseemos, estos elementos serán distintos, por lo tanto, la manera de conceptualizar el objeto no será igual.
Esas diferencias se hacen patentes en nuestra manera de aprender. Hay gente que es más rápida para captar las ideas, otros, dentro de sus particulares, se mueven en tiempos distintos. Algunos son minuciosos con lo que leen, pueden citar de la A a la Z lo leído. Algunos incluso se jactan de memorizarse los inicios y los finales de libros, novelas, cuentos. A ciertas personas les gusta estar informadas de todo lo que sucede en su entorno, también están los que suelen concentrarse mejor en lugares intranquilos. Existen aquellos que son empíricos y otros más pragmáticos, puntos equidistantes dentro de la convivencia, algunos son de reflexionar; otros son de acción. No existen dos personas iguales, por lo mismo, en ciertos entornos se complementan, es decir, en lo que yo puedo destacar habrá otro que no lo haga y viceversa, eso es parte importante, entender que aislarnos no nos trae nada bueno. La interrelación con los demás se da en la complementación que nos brindan, en eso radica vivir en sociedad, somos engranajes que posibilitan al mundo moverse.
En el proceso de conocer otras realidades y salir de nuestro espacio de confort se van adquiriendo las piezas fundamentales para disfrutar de las nuevas experiencias que nos esperan, al recorrer esos lugares diferentes al nuestro nos sentimos enriquecidos. Con esos nuevos conocimientos nos encontramos con una visión diferente del mundo, demostrando la gracia de todo lo que pasa en el espacio que difiere al que nos da cobijo.
También es gratificante estar rodeado de distintos dialectos, acentos, modos de usar el lenguaje, en este aspecto, escuchar los diferentes matices que puede adquirir la lengua que hablamos es algo que se tiene que vivir para poder sentirlo y entenderlo, de igual modo, empaparse de otros idiomas, muchas veces sin punto de comparación al nuestro.
Sentarse, comenzar a discriminar y adivinar de que países son cada uno de esos idiomas es divertido, empaparse de todo eso es sustancial, nos hace abrir los ojos, nos hace traspasar nuestros límites. Entendiendo nuestras diferencias, el mundo girará de otra manera y podrá ser recorrido de una forma más sensata.

Mitchel Ríos