Opinión

Como un juego

Los tiempos cambian, nada es inmutable, la tecnología sigue su camino evolutivo, de ese mismo modo las costumbres del ser humano varían, las usanzas, la manera de desenvolverse y los procesos de asimilar los conocimientos varían.
A un chico moderno no le seduce aprender con métodos establecidos en el pasado, implantados sin prever los cambios a realizarse en el transcurso del tiempo, es lamentable observar que la educación es una piedra en el zapato para el estado; trata de hacer lo posible por ahorrar en gastos en este sector e invertir en los considerados más productivos.
La manera de enseñar debe estar abierta a los avances, no puede ser una isla decimonónica y es necesario evitar hacerla de forma tediosa, aburrida o monótona.
No podemos negar que existen conocimientos necesarios para el alumno; deben ser aprendidos porque les son útiles para interpretar y dar coherencia a lo que se desarrolla en nuestro entorno, nos encausa para actuar apropiadamente en una situación comunicativa, sin embargo, con el acceso a nuevas tecnologías la saturación con ciertos contenidos es innecesaria, se puede evitar.
La mejor forma de motivar el aprendizaje es asimilando las herramientas de nuestro alrededor. En la asignatura de historia o en la de literatura se pueden utilizar determinados videojuegos inspirados en sucesos históricos, esto nos permitiría captar la atención del estudiante; estaríamos usando un elemento con el que está en contacto a diario.
En el mercado existen varios: Assassin’s Creed, Age of empires, Civilization, entre otros, son buenos ejemplos. Estos toman elementos del pasado para contextualizar su trama; recrean escenarios de forma detallada, siendo rigurosos en la representación que efectúan y en la caracterización de los personajes actuantes en esos mundos virtuales; sin embargo, es importante dejar claro, a la hora de tomar estos elementos como instrumentos para acercar a nuestro alumno al estudio, que todo lo visto en ese entorno es ficción, los hechos no sucedieron de ese modo, enseñándoles a discriminar entre lo real y lo imaginario. Mostrándoles las posibilidades que nos brinda el manejo adecuado de la información, como también el papel activo de la imaginación en el aprendizaje.
Es necesario innovar, enseñar de una manera sencilla y atractiva mediante el juego, de tal modo que, si les gusta determinado tema, se les proporcione la bibliografía adecuada para seguir ahondando en él. El videojuego puede ser el punto de partida para realizar redacciones y hacerse con el hábito de la lectura, de este modo se puede hacer entretenido lo que de otra manera sería aburrido. No existe un mal alumno, existen profesores que no consiguen captar el interés de sus estudiantes.

Mitchel Ríos