Creatividad

Algo real

No podía soportar la presión, para otras cosas era fuerte, sin embargo, ante pequeñeces se venía abajo, como un árbol cuyas raíces han sido raídas por los años.
De repente desapareció, sin dejar un mensaje, sin decir adiós, tal vez no se merecía esa deferencia o, por el contrario, se lo merecía tanto que, por eso, nunca se dio. No pensaba demasiado en este asunto, fue un momento, un instante que pasó y no volvería suceder. Pensaba en las curiosidades que se pueden dar en el día a día, estaban ahí, solamente era necesario detenerse, respirar, centrarse y comenzar a percibir todo ese conjunto de señales, no obstante, esta situación no era más que una tergiversación de la realidad.
Era el tercer bloque que recorría. Las respuestas en todos eran similares. Esa jornada estaba comenzando a colmar el vaso; sentía que no podía aguantar más, rememorando todas sus circunstancias se remontaba a situaciones mejores. Cuando todo empezó, como suele suceder, las expectativas bullían, estaban por todas partes. Las ideas positivas y las esperanzas de dar inicio a la actividad definitiva prometían.
No le era sencillo salir de ese barullo, sus ideas jugaban en contra, fue un momento, eso no podía marcarlo para toda la vida, debería levantarse y hacer como si nada, a esto se exponía al iniciar relaciones a la distancia. Por esta época relacionarse por la web era novedoso; más, poco a poco, se fue haciendo normal hablar sobre esto, la naturalidad que fue adquiriendo se notaba porque lo dejaron de ver como un bicho raro, para muchos era una opción más para poder dejar de lado la soledad. A la distancia se sufría más, se debía elegir el momento para estar conectado, dejar de lado a los amigos y de asistir a presentaciones, todo en aras de dedicar tiempo a lo que le devolvía mejores sensaciones, a veces te encontrabas en esa disyuntiva, pero eso era lo que tenía, uno elige encontrarse en determinadas situaciones, por lo tanto, no debía echar la culpa a nadie , era su capricho, por buscar lo que no encontraba en su ambiente.
Estaba quemado, eso se podía leer en sus acciones, a veces no podía formular frases, se quedaba callado a pesar de tener muchas cosas para decir. Su discurso de todos los días que, al inicio, era fácil soltarlo, se endureció, en esa temporada todo se fue convirtiendo en una cruz, pero no se lo podía decir a nadie, en primer lugar, lo tomarían por tonto, en segundo, se burlarían, no era posible que una actividad tan sencilla pudiera con él. No podía mentir en este punto, pero desgastaba, no era él cuando estaba delante de una puerta, debía colocarse una máscara y empezar con la retahíla de fórmulas, una tras otra hasta conseguir el fin, a veces cuando eso sucedía, era un triunfo, un pequeño gran triunfo, sin embargo, ese sabor agradable era efímero, de repente, la realidad lo despertaba, esa alegría era nada, tendría que hacer algo más para celebrar. Esa careta, poco a poco, se fue haciendo delgada hasta que llegó el día en el que no pudo seguir, ya no podía pasar del rellano, era como si tuviera que dirigirse al Estigia y en cada portal leyera: Dejar aquí toda esperanza, era una cuestión difícil.
Todo era real e irreal a la vez, se sentía acompañado y solo, dicotomías constantes en su existencia. Era cierto, lo percibía como real, en contraposición a lo que veía en su entorno. Cuando era el centro de las bromas se quedaba callado, sabía que en algún lugar del mundo alguien sentía lo mismo que él, incluso había días en los que se ponía a gritar a la nada, para hacer llegar su voz a su destino, una Utopía que se hacía constante, pero, dentro de todo, ¿qué sería la vida sin ellas? —se decía—.
No pasaba del rellano, buscaba algún lugar para sentarse. Se detenía, daba vueltas a todo y se preguntaba si ese era el punto al que todas sus acciones lo habían empujado, si todo lo que había realizado hasta ese momento se veía representado en esa situación, en ese desagradable momento, no dejaba de pensar, no dejaba de mantener ocupada la mente con esas ideas contrarias a lo que deseaba, pero, a veces, no se puede elegir lo que se piensa. Se arremolinaba todo y terminaba siendo abatido, con toda esa cantidad de ideas tomaba asiento, esperaba a que pasara el tiempo, recuperar fuerzas para salir, era difícil, no tenía ganas de hacerlo.
Ese era el tema, se empeñó en buscar algo distinto y a eso se exponía, a vivir esas situaciones, a encontrarse con gente que no le entendía.
Después de un buen rato se levantó, miró a todas partes, no encontró ningún aliciente, todo seguía siendo lo mismo, nada cambió y lo peor de todo era que al día siguiente pasaría lo mismo, no podría escapar, tendría que seguir, hasta que sacara fuerzas de donde no las había y dijera, es suficiente, quiero otra cosa para mí.
No esperó una despedida cuando todo se truncó, había invertido muchas ilusiones en esa relación; no pudo ser… no era para él, sin embargo, le quedaba la duda del ¿y sí?, ¿Qué hubiera pasado si hubiera continuado?, ¿habría tenido un final feliz?, el final que imaginó o, por el contrario, se habría echado a perder; se quedaría con la duda. Esa última charla sería uno de sus bienes más preciados; guardaría ese grato recuerdo para él.

Mitchel Ríos