Creatividad

A dónde nadie va

El coche iba sin rumbo aparente, cualquiera pensaría que estaban perdidos. Era su primera vez por aquella ruta, por eso se estaban guiando por medio de un GPS.
—¿Qué camino tomaremos?
—Ni idea, marqué una ruta aquí —señaló el móvil— y me indica que tenemos que ir por la segunda entrada de la… —se fijó para ver si era correcta la indicación.
—¿No sería más sencillo que emparejaras tu teléfono con el coche?
—Sería más sencillo, pero no sé por qué no he podido hacerlo. Desde que partimos, lo he intentado.
—¿Quieres que pare el coche?
—No, no es necesario, los coches modernos no necesitan detenerse, los más antiguos sí, a estas alturas la tecnología ha evolucionado.
—Vale, tú eres la experta en estos temas.
El camino era serpenteante y cada cierto trecho se encontraban con rotondas, su número parecía excesivo y, la mayoría de las veces, ocasionaban confusión.
—¿Estamos en la ruta más larga o en la más corta?
—No me he fijado, solo elegí una al azar, la que se adaptaba mejor a nuestras necesidades.
—¿Eso dónde lo decía?
—Lo ponía en un recuadro, esta es la mejor…
Durante una época, en aquel lugar, se les dio por hacerlas a lo loco, quizás siguiendo una moda u obligados por las normas de tránsito supranacionales. Como querían ser parte de un gran todo, decidieron ceder y dar paso a elementos que, para algunos, eran innecesarios.
—Entonces estamos aquí por la recomendación de un teléfono.
—No suelen fallar, siempre dan las mejores indicaciones.
—Esperemos que sea así.
Se ponía a elucubrar, mientras observaba el panorama, e imaginaba que su razón de ser tenía como justificación que todas las autovías del país fueran una gran vía de comunicación que llevaría a los ciudadanos de un lado a otro sin demoras.
—Esta ruta me hace recordar a un barrio al que nadie iba, porque había un dicho: solo vas ahí, si vives ahí. Ningún mortal «pensante» se arriesgaba a adentrarse en un sitio tan anodino, insustancial, soso, aburrido, sin atractivos.
—Ves, has encontrado un sitio que te hace rememorar un espacio en el que estuviste alguna vez, gracias a mí has pensando en un barrio de tu pasado.
—No era de mi pasado, era un sitio al que fui una vez, solo porque me perdí, y no me quedaron ganas de volver a hacerlo.
—Por lo menos te evadiste y dejaste de lado tu mala baba.
—Sí, gracias a ti la dejé… me gusta que me tomes el pelo…
—No te pongas tontito.
¿Qué otro sentido tenía hacer tantas rotondas? Tal vez, las comisiones por construirlas eran suculentas, solo eso explicaría, de forma más certera, la locura por levantarlas, en algunos casos, con muy poca distancia entre una y otra.
—Esto es lo que tiene adentrarse por senderos desconocidos, si hubiéramos seguido la ruta de siempre ya habríamos llegado.
—Venga hombre, piensa que estamos viviendo una aventura.
—No me hace gracia, quizás en otro momento.
—Si consideras que vamos a demorar demasiado, podemos volver, igual, no dicen que volver es una forma de llegar…
—Como siempre, tratas de buscar el lado bueno de las cosas.
Arguyendo que todo era parte de un programa, impusieron su modelo. La gente local no tuvo más opción que acostumbrarse a ellas. Con el paso del tiempo a los más jóvenes les resultó sencillo adaptarse a las nuevas especificaciones, pero a los más viejos, aquellos que conocieron esos caminos sin esas construcciones, les costó bastante.
—Consulta tu trasto, ¿por dónde tenemos que ir?
—Se ha vuelto loco, creo que ha llegado el momento de cambiarlo por uno nuevo.
—Hace menos de dos años que lo tienes.
—Lo sé, pero ya sabes, todos estos dispositivos tienen una obsolescencia programada, no es mi culpa…
—No es tu culpa, sin embargo, se adapta perfectamente a tus pretensiones.
Aparte de este inconveniente, por lo común se hacía difícil encontrar buena señal de WIFI. Esta era inestable y era imposible conectarse por zonas, por lo tanto, si te guiabas por los dispositivos tecnológicos con los que contabas, era probable que dieran indicaciones erradas, lo cual ocasionaba problemas. Al no haber Internet el localizador no podía cruzar datos con el servidor que tenía la información pertinente para llegar pronto a un destino.
—Se está haciendo tarde.
—Busquemos un lugar para alojarnos, paremos en el primer autoservicio, si no encontramos un hotel, tendremos que dormir en el coche.
—Una nueva experiencia, una aventura inesperada, piensa que estamos dentro de una película, ahora nos adentraremos en una habitación en la que pueden pasar miles de cosas, ¿te gusta el cine negro?
—No todo, solo los clásicos.
—Pues la mayoría empieza en un lugar así, en el que entran dos personas porque no tienen más opciones y, de repente, se desencadenan una serie de sucesos inesperados que, durante su desarrollo, cambian la vida de los protagonistas para siempre, ocasionándoles problemas ontológicos, que pueden ir de la mano de sus constructos…
—No flipes, yo solo pienso en llegar y dormir…
Si no encontraba lo que buscaba, un alojamiento, se resignaría a situarse en uno de tantos espacios habilitados para descansar que se encontraban, por lo general a un lado de la autopista, pero le daba temor, pues se situaban en emplazamientos oscuros y alejados de las urbes, el clima que se generaba era tenebrista.
—Eres un corta rollos.
—Ya te conozco, eres una lianta, sigamos pendientes y busquemos un sitio en dónde alojarnos.
—Deberías haber dejado que terminara, estaba llegando a un buen amalgamiento de ideas, acabas de matar el momento…
—No lo dudes, soy el azote de los buenos momentos —siguió conduciendo, solo pensaba en relajarse.
Imaginarlo le producía temor, pero no lo comentaba, además no estaba solo… estaría más preocupado si lo estuviera.