Opinión

Actitud deplorable

Hay noticias en los periódicos que, a veces, pueden sonar a broma y es necesario leerlas más de una vez para comprender que, en algún lugar del mundo, sucesos así, probablemente, pasen. Estos titulares son sensacionalistas, pero no por eso tienen menor credibilidad.
Hace unos días estaba revisando un diario y me quedé con una noticia que rezaba: «Condenada a 20 meses una kuwaití por grabar a su criada cuando caía desde un séptimo piso y no ayudarla». Al leer este encabezamiento no se pensaría que nadie en sus cabales, en lugar de ayudar a un semejante, tenga como primera reacción la de filmar la escena, luego, sin ningún remordimiento y olvidando ese momento sobrecogedor, suba el vídeo a YouTube.
Cualquiera con sangre en las venas prestaría ayuda a una persona desamparada y en peligro manifiesto. Ayudar al prójimo es algo que nos dicta nuestro sentido común, este valor, el de la solidaridad, no conoce de color, procedencia, religión ni ideología, es parte de nuestra naturaleza, sin embargo, cada vez se da menos en la sociedad moderna, la gente puede ver que alguien está en peligro y no le socorren, simplemente pasan, el problema no es con ellos, razón más que suficiente para limpiarse las manos y pasar de todo.
Si uno se queda con el titular, podría pensar que la muchacha acusada no pudo hacer nada, estaba circunstancialmente ahí, y no tuvo mejor idea que la de ponerse a grabar. Este tipo de material abunda en la red de redes, no es novedoso, muchas personas en lugar de brindar asistencia filman el suceso. En varias redes sociales se pueden ver los de personas cayendo desde edificios altos.
En una oportunidad vi la imagen de una mujer que se lanzaba desde un edificio, en este caso la noticia estaba centrada en el poco tino que mostró quien grabó el vídeo, en lugar de llamar a los equipos que se encargan de prestar auxilio, se decantó por guardar registro de lo que estaba mirando. No se puede asegurar si su intervención hubiera salvado la vida de la infortunada, pero hubiera sido mejor no ser una simple testigo, por ende, con ese documento nos hizo testigos a todos.
En el caso de la noticia de la que estoy tratando, el asunto era más grave. La mujer que se precipitó del edificio era trabajadora doméstica en la casa de quien filmó su caída. Cualquiera pensaría que, por este hecho, el de no ayudar a la infortunada, sería procesada, sin embargo, en ningún momento el juzgado se centró en esa poca consideración hacia su trabajadora, más bien, se enfocaron en el hecho de que hubiera subido el vídeo a Internet sin el permiso de la víctima. Cuando llegué a esta parte de la noticia, no lo podía creer, ¿cómo es posible que se le acuse por grabar un vídeo y colgarlo en la red sin el permiso de la damnificada y no por la omisión del deber de socorro?, pensé que, al iniciarse ese procedimiento, luego de ser acusada por la fiscalía, la primera pregunta se enfocaría en dar respuesta al por qué no prestó ayuda a la accidentada. Quedé un poco desencajado a causa del poco valor que se le puede dar a la vida de los menos favorecidos en ciertas partes del globo. Esto es lo escabroso y patético de la información.
Las imágenes son claras. La escena queda dibujada de la siguiente forma:
Hay una mujer colgada de una barandilla, gracias al esfuerzo que realiza con su brazo derecho aún no ha caído, se puede escuchar que suplica por su vida. La que filma se burla y la conmina a volver a dónde está ella, después de unos segundos no puede más y termina soltándose, se puede observar cómo se precipita y termina estrellándose contra un tejado.
La inculpada arguyó que filmó todo porque quería tener un documento que atestiguara su inocencia en el caso de que le acusaran por la muerte de su criada, según su versión, la trabajadora se quiso suicidar arrojándose desde el séptimo piso.
Contra todo pronóstico la sirvienta se salvó, el golpe fue amortiguado por el material del tejadillo y, dentro de todo lo malo que le podía pasar, solo se rompió un brazo. Gracias a que sobrevivió se tiene su versión de la historia, es una persona con suerte, si se le puede llamar así, otra en su lugar no habría vivido para contarlo. Sostiene que estaba tratando de escapar, su patrona quería matarla, trato de salvarse, pero terminó cayendo.
En Kuwait los trabajadores domésticos sufren abusos. Existen muchas quejas por maltratos e impagos. Los organismos que luchan por los derechos humanos están haciendo fuerza para que se investigue de forma más profunda el suceso, consideran que la poca humanidad demostrada merece una pena más dura, porque de lo que se está hablando es de la vida de una persona, que para su buena suerte pudo librarse de la muerte.
Terminé de leer, pasé a otra página y me quedé con un nuevo encabezado: «La escuela tiene una visión muy limitada de lo que es la inteligencia», espero que sea entretenido y no un simple conjunto de palabras para llamar la atención, pero eso lo descubriré empapándome sobre el tema.

Mitchel Ríos

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